La empresa
obtuvo buenos resultados, mismos que fueron en franco incremento
a partir del momento en que se decidió tener presencia
en la Web. Fue un proceso gradual pero consistente
que más allá de los alentadores resultados
en ventas, abrió los ojos de su directiva, hacia
un nuevo nicho de mercado, hasta el momento
bastante ignorado, el mercado de los artículos promociónales,
muy bien identificado con vasos, tazas, gorras, encendedores,
llaveros, plumas y un sin fin de productos similares. La
idea de incursionar en el segmento de los promociónales,
si bien muy creativa, planteaba dificultades, la primera
de ellas, vender el concepto a los profesionales del área
y la segunda, mucho más complicada era; como enfrentar
los volúmenes de producción potenciales en
caso de lograr penetrar este mercado, finalmente se dieron
los resultados, ciertamente antes de lo esperado, provocando
una total reingeniería de la empresa, enfrentada
como una verdadera emergencia, que hoy coloca a la
Cueva del peluche, como una de las mejores
alternativas en promociónales
de peluche y lo más importante es que
a cada necesidad del cliente, habrá una propuesta
altamente creativa y original para cada
marca que lo solicite.